Después
de unas cuatrocientas noches en vela y una seiscientas teorías diferentes de
por qué te fuiste he dado con la conclusión de que el problema no eras tú, si
no yo. Me he dado cuenta de que querer a alguien con todas sus ganas no es
bueno, que son mejores las dosis pequeñas (casi con cuentagotas) y que
entregarte en cuerpo y alma a la larga sale caro. He dado con la clave, si y es
que amar con el corazón en carne viva no es quizá la mejor de las respuestas.
He sabido darme cuenta quizás no a tiempo, que querer a contratiempo no es la
mejor manera de hacer las cosas y es que hay que sabes cuándo dar el cien por
cien y cuando dar solo el cincuenta.

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