Nunca
habrá un dolor más agudo e insoportable que el de su ausencia, tampoco un frío
más taciturno que el de mis sábanas sin el calor de sus manos. Nunca habrá una
pérdida más grande que su partida, ni un adiós tan doloroso como el que
pronunciaron sus labios. Nunca habrá una persona más herida que yo con una
sonrisa más fingida. Nunca habrá una tristeza más infinita, ni unos besos que
sepan mejor. Nunca habré un cuerpo tan idóneo y perfecto como el suyo para
poder abrazar. Nunca habrá un amor como el que yo sentí por él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario